queen-1978-segunda-parte-50-aniversario-la-gran-travesia

50 Aniversario de Queen, 2ª Parte en La Gran Travesía

50 Aniversario de Queen, 2ª Parte en La Gran Travesía
La Gran Travesía

 
Play/Pause Episode
00:00 / 1:10:03
Rewind 30 Seconds
1X

Aquí os dejamos en La Gran Travesía la segunda parte del programa especial dedicado al grupo Queen, en Radio Free Rock.

Y continuamos donde lo habíamos dejado en el anterior programa. Tras el disco Sheer Heart Attack llegaría el éxito.

El gran esfuerzo, así como el magnífico resultado se pudo ver el 21 de Noviembre de 1975. A night at the Opera. Un gran trabajo que consigue aunar a la perfección las dos facetas que destacaban en sus anteriores LPs, enorme producción y un eclecticismo extremo. Aquí, su abanico de posibilidades se abre por completo, y aparecen diversos estilos, una vez más, provocado por el hecho de que los 4 integrantes aportaran nuevas composiciones.

Al pop más sencillo y sofisticado de You´re my best friend (tema compuesto por el bajista John Deacon), al rock más directo y mordaz de Death on Two legs, dedicado por Mercury al anterior manager de la banda, o a uno de mis temas preferidos del batería (I´m in love with my car y su pasión por los coches) se le añade un experimento folk preciosista de Bryan May en el que su pasión por la astronomía (tiene un doctorado en astrofísica) le llevó a idear la historia donde la teoría de la relatividad alcanza un ejemplo muy gráfico cuando un grupo de astronautas viajan al espacio exterior un año pero al regresar a la Tierra realmente han pasado más de 100 años (39´),

También el rock progresivo (The Prophet´s song), la música de cabaret (Lazing on a Sunday afternoon), la Ópera en su definición más estricta (Bohemian Rhapsody), la balada más emotiva (sonido de harpa incluido con Love of my life ¿Nuevo homenaje a sus admirados Hermanos Marx?) y la música circense y el dixieland (Good Company) enriquecen sobremanera el catalogo del cuarteto británico.

El perfecto ejemplo fue su single adelanto, Bohemian Rhapsody, tema compuesto por Mercury, publicado el 31 de octubre, y que el grupo tardó 4 semanas en terminar de grabar.

Parece ser que conforme el cantante explicaba a los demás integrantes de la banda… la estructura de la canción y su temática, éstos no daban crédito.

No le fue nada fácil convencer al grupo ni a la discográfica de que ése iba a ser su single promocional, todo un “suicidio comercial”, una canción sin estribillo, con una estructura, duración y estilo que rompía los esquemas más convencionales.

De hecho, no llegaron a convencer a la discográfica hasta que Freddie Mercury “filtró” una copia a un DJ conocido de Capital Radio. Sólo cuando el tema empezó a rotar con cierta asiduidad, la discográfica se convenció de que eso podía ser una “mina de oro”.

La jugada les salió perfecta, ya que la canción se convirtió en nº 1 durante 9 semanas consecutivas en Reino Unido, todo un record en la Historia del Rock y que les llevó a ser el tercer single británico más vendido de todos los tiempos.

La dificultad de recrear el tema en directo, hizo que grabaran un vídeo-clip que se utilizó para mandarlo de manera promocional a los distintos programas televisivos. No fue el primer vídeo musical grabado por un grupo, pero el concepto de utilizarlo para promocionar la música sí que sería algo totalmente novedoso, ya que desde ese momento la música pasó de ser simplemente “oída” a empezar a ser “vista” en todos los hogares, sobre todo cuando a principios de los 80 empezaron a surgir cadenas televisivas (MTV) que proyectaban 24 horas ininterrumpidas de vídeos musicales. Todo un punto de inflexión en la Historia del Rock.

Tras la gira de este disco, que les llevó desde Reino Unido hasta Australia, Japón y EEUU, y tras su pertinente descanso, volverían a los estudios en verano de 1976 para grabar la “secuela” de A Night at the Opera.

Este nuevo trabajo finalmente sería editado el 10 de diciembre de 1976 y llevaría por título A Day at the Races (título de otra emblemática película de los Hermanos Marx).

Otro dardo en el centro de la diana, y otro número 1 que se abría con una “intro”, (que en realidad era el final de la última canción con el fin de dotar a ese trabajo de un un “efecto bucle”) y que estallaba de manera espectacular con el inmortal riff de Tie Your mother down, compuesta por Brian May en Tenerife mientras trabajaba en su Doctorado en Astronomía. Una canción capaz de resucitar a un muerto y que no faltaría en casi ninguno de sus conciertos, y una de las mejores composiciones del guitarrista.

Este disco contendría también momentos memorables, y como siempre, en piezas totalmente independientes unas de otras, pero en una estructura del L.P perfectamente estudiada.

Temas lentos como You Take my breath away, canciones pop muy comerciales (Good old fashioned lover boy You and I, una maravilla del bajista John Deacon), Somebody to love (con aires Soul y cierto deje Gospel en el uso de las voces), el rock más sencillo, primitivo y potente de White Man (tema que habla de la aniquilación de los pueblos nativos americanos), Teo Torriate (con un estribillo cantado en japonés como muestra de agradecimiento a sus fans de allí) o el melancólico corte Long away, cantado por el guitarrista…

Pero sobre todo, esa joya llamada Millionaire Waltz, llamada a ser la sucesora de Bohemian Rhapsody. Aunque no la publicaron como single, es una auténtica delicia poder escuchar ese perfecto híbrido entre Rock “estilo Led Zeppelín” con unos juegos de voces como sólo ellos sabían hacer, todo ello hilvanado por un Vals clásico.


Volverían a la carretera para promocionar su disco con extensas giras por EEUU, Canadá y Europa, cerrándola con dos memorables conciertos el 6 y 7 de junio de 1977 en Earls Court, Londres.

En esa imparable carrera disco-gira-disco que les había convertido en una de las bandas más grandes del momento, volverían a recluirse en los estudios para grabar sus nuevas canciones. Rompiendo con la trayectoria de títulos cinéfilos, publicarían News of the World el 28 de octubre de 1977.

Es éste un disco bastante más sencillo en su composición, con temas como All dead, all deadSleeping on a sidewalkMy melancholy blues y dos de sus temas más universales, We will Rock you y We are the champions, con los que abrían el disco, y curiosamente, con los que cerrarían todos sus conciertos desde entonces.

Estos dos temas (el primero de May y el segundo de Mercury), se han convertido en auténticos himnos de estadio. No existe ningún gran acontecimiento deportivo en el que no suenen.

Pero en el disco había mucho más. Dos extrañas aportaciones, Fight from the inside (compuesta por Roger Taylor) y Get Down, Make Love (del cantante y posteriormente versionada en 1989 por Nine inch Nails), dos de sus temas más potentes (It´s late y Sheer heart attack, ésta última, con un ritmo frenético y compuesta de nuevo por el batería como crítica a la emergente escena punk), y otros dos temas magistrales del bajista John Deacon, quien ya se había destapado como otro gran compositor y como seria alternativa a los otros dos principales creadores del grupo. Who needs you y sobre todo Spread your wings, una canción muy positiva que habla sobre la superación de los malos momentos, y que se encuentran entre lo mejor del tímido bajista.

Otro disco muy notable que cerraba una racha gloriosa en la, hasta entonces, inmaculada trayectoria del cuarteto.

Luego llegaría su fallido Jazz. Un disco que, personalmente, me parece de lo más flojo de su carrera, y que casualmente no contiene ningún elemento al que hace referencia el título del disco. Con una portada que ya era todo un presagio, Jazz fue publicado el 10 de noviembre de 1978, y aunque contiene algunos buenos momentos como Let me entertain you o Dead on time, el disco no consigue despegar. 

Don´t stop me now sería su mejor tema, impagable el momento-homenaje en la película Shaun of the Dead,  

Y es que el lastre de temas como Bycicle race (probablemente su peor single), los dos infumables temas de Mr. Taylor (More of the Jazz y Fun it), un tema como Mustapha o dos fallidas baladas como Jealousy o In only seven days  serían un gran escollo difícil de superar. De hecho fue su primer disco que no alcanzó el nº 1 desde Sheer Heart Attack, a pesar de que llegaría al número 2 en Reino Unido.

Su nueva gira les traería otra vez a España. Casi 5 años desde su anterior visita, dieron tres conciertos en el Palacio de los Deportes de Barcelona el 19, 20 y 21 de febrero y uno en Madrid el 23 de febrero de 1979.

Seguramente el relativo poco éxito del disco hizo que se plantearan grabar y editar un disco doble en directo que tan de moda estaba en ese momento. El resultado fue Live Killers, un tremendo archivo histórico de lo que eran capaces de hacer en concierto.

A pesar de no ser todas las canciones de un único show, sino de distintos conciertos de su gira europea de invierno de 1979, el resultado no se resiente lo más mínimo. Con ese disco doble, y con la publicación de un nuevo single, esta vez acercándose al sonido estilo 50´s con Crazy little thing called love, ponían punto y final a su década más creativa e inspirada, la de los 70…y la cerrarían con un tema…que poco después…febrero de 1980…llegaba a ser su primer número 1 en EEUU.

Y con este tema…cerramos la segunda parte de este recorrido por lo mejor de Queen…en el 50 aniversario de su formación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *